Salmos 66:1-20

Reina-Valera 1909 (RVR1909)

1Aclamad a Dios con alegría, toda la tierra:

2Cantad la gloria de su nombre: Poned gloria en su alabanza.

3Decid a Dios: ¡Cuán terribles tus obras! Por lo grande de tu fortaleza te mentirán tus enemigos.

4Toda la tierra te adorará, Y cantará a ti; Cantarán a tu nombre. (Selah.)

5Venid, y ved las obras de Dios, Terrible en hechos sobre los hijos de los hombres.

6Volvió la mar en seco; Por el río pasaron a pie; Allí en él nos alegramos.

7Él se enseñorea con su fortaleza para siempre: Sus ojos atalayan sobre las gentes: Los rebeldes no serán ensalzados. (Selah.)

8Bendecid, pueblos, a nuestro Dios, Y haced oír la voz de su alabanza.

9Él es el que puso nuestra alma en vida, Y no permitió que nuestros pies resbalasen.

10Porque tú nos probaste, oh Dios: Ensayástenos como se afina la plata.

11Nos metiste en la red; Pusiste apretura en nuestros lomos.

12Hombres hiciste subir sobre nuestra cabeza; Entramos en fuego y en aguas, Y sacástenos a hartura.

13Entraré en tu casa con holocaustos: Te pagaré mis votos,

14Que pronunciaron mis labios, Y habló mi boca, cuando angustiado estaba.

15Holocaustos de cebados te ofreceré, Con perfume de carneros: Sacrificaré bueyes y machos cabríos. (Selah.)

16Venid, oíd todos los que teméis a Dios, Y contaré lo que ha hecho a mi alma.

17A él clamé con mi boca, Y ensalzado fue con mi lengua.

18Si en mi corazón hubiese yo mirado a la iniquidad, El Señor no me oyera.

19Mas ciertamente me oyó Dios; Atendió a la voz de mi súplica.

20Bendito Dios, Que no echó de sí mi oración, ni de mí su misericordia.