Tito 2:1-15

Reina-Valera 1909 (RVR1909)

1Empero tú, habla lo que conviene a la sana doctrina:

2Que los viejos sean templados, graves, prudentes, sanos en la fe, en la caridad, en la paciencia.

3Las viejas, asimismo, se distingan en un porte santo; no calumniadoras, no dadas a mucho vino, maestras de honestidad:

4Que enseñen a las mujeres jóvenes a ser prudentes, a que amen a sus maridos, a que amen a sus hijos,

5A ser templadas, castas, que tengan cuidado de la casa, buenas, sujetas a sus maridos: porque la palabra de Dios no sea blasfemada.

6Exhorta asimismo a los mancebos a que sean comedidos;

7Mostrándote en todo por ejemplo de buenas obras; en doctrina haciendo ver integridad, gravedad,

8Palabra sana, e irreprensible; que el adversario se avergüence, no teniendo mal ninguno que decir de vosotros.

9Exhorta a los siervos a que sean sujetos a sus señores, que agraden en todo, no respondones;

10No defraudando, antes mostrando toda buena lealtad, para que adornen en todo la doctrina de nuestro Salvador Dios.

11Porque la gracia de Dios que trae salvación a todos los hombres, se manifestó.

12Enseñándonos que, renunciando a la impiedad y a los deseos mundanos, vivamos en este siglo templada, y justa, y píamente,

13Esperando aquella esperanza bienaventurada, y la manifestación gloriosa del gran Dios y Salvador nuestro Jesucristo.

14Que se dio a sí mismo por nosotros para redimirnos de toda iniquidad, y limpiar para sí un pueblo propio, celoso de buenas obras.

15Esto habla y exhorta, y reprende con toda autoridad. Nadie te desprecie.