Salmos 84:1-12

Reina-Valera 1909 (RVR1909)

1¡Cuán amables son tus moradas, oh Jehová de los ejércitos!

2Codicia y aun ardientemente desea mi alma los atrios de Jehová: Mi corazón y mi carne cantan al Dios vivo.

3Aun el gorrión halla casa, Y la golondrina nido para sí, donde ponga sus pollos En tus altares, oh Jehová de los ejércitos, Rey mío, y Dios mío.

4Bienaventurados los que habitan en tu casa: Perpetuamente te alabarán (Selah.)

5Bienaventurado el hombre que tiene su fortaleza en ti; En cuyo corazón están tus caminos.

6Atravesando el valle de Baca pónenle por fuente, Cuando la lluvia llena los estanques.

7Irán de fortaleza en fortaleza, Verán a Dios en Sion.

8Jehová Dios de los ejércitos, oye mi oración: Escucha, oh Dios de Jacob (Selah.)

9Mira, oh Dios, escudo nuestro, Y pon los ojos en el rostro de tu ungido.

10Porque mejor es un día en tus atrios que mil fuera de ellos: Escogería antes estar a la puerta de la casa de mi Dios, Que habitar en las moradas de maldad.

11Porque sol y escudo es Jehová Dios: Gracia y gloria dará Jehová: No quitará el bien a los que en integridad andan.

12Jehová de los ejércitos, Dichoso el hombre que en ti confía.